Camino Real

Camino Real

Remontaba el río Ésera hasta unir los dos hospitales a cada lado de la cordillera.

El Hospital de Benasque, fue fundado en 1712 por la "Real Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén", lo mismo con un homólogo, el Hospice de France. De ahí viene su nombre, "hospitalarios" "hospitalidad", "hospedaje", "hospital".

Las activas relaciones comerciales que durante siglos sostuvieron Benasque y Luchón, gracias a tener una cuidada red de caminos de alta montaña, permitían un tránsito relativamente ágil y eficiente con los medios de transporte de la época. Caminos de herradura que alcanzaban los puertos de la Picada, el del Portillón o el de Cllaravide en Estós, permitían mantener una actividad económica que beneficiaba a ambas poblaciones.

Esta red viaria, clave en la prosperidad del Valle, subsistió sin apenas cambios hasta mediados del Siglo XIX. Los Benasqueses, plenamente consientes de la importancia de las comunicaciones y al albor del ferrocarril, escriben ya en 1851, que a este país lo que más le conviene es un camino de primer orden de Barbastro a la frontera, con inclusión subterránea para cruzar a Francia.

Se produjeron contactos con los de Luchón para que ambas partes presionaran a sus respectivos gobiernos y poder conseguir esta vía que tanto beneficiaba a ambas partes. Los Benasqueses recurrieron al teniente general y senador del reino Valentín Ferraz Barrau, con el fin de alcanzar este objetivo, que, evidentemente, no se llevó a efecto.

Eso si, se consiguió a cambio el arreglo del Portillón y el camino de herradura de la Glera este último se inauguraba el 19 de Septiembre de 1858.

Curiosamente 157 años después, tanto luchonenses como benasqueses mantienen una viva reivindicación que hoy, como entonces, tanto beneficia a ambas partes.