José Antonio Ponseti

Periodista de reconocido prestigio en las principales radios y televisiones de España - e incluso- de América-: RNE, Radio Caracol, Canal + y Cadena Ser

JOSE ANTONIO PONSETI

Periodista de reconocido prestigio en las principales radios y televisiones de España -  e incluso- de América-: RNE, Radio Caracol, Canal + y Cadena Ser; Director y Colaborador de varias revistas y autor de guías de viajes, ha trababajado ambien para la vanguardia, Avui, Diario AS o Mundo Deportivo.

En la actualidad destaca en el equipo de "carrusel deportivo" de la Cadena SER y dirige el programa "80 y la madre" en M80 radio.

 

¿Cómo y cuándo conociste el Valle de Benasque por primera vez?

Por mis padres, yo creo que tenía 5 años y fuimos a los Baños de Benasque. En aquellos tiempos era toda una odisea, se llegaba a Benasque, la carretera no era como hoy en día, muchas curvas todo más estrechito y un montón de horas.

Pero la segunda parte estaba en Benasque donde el Señor José, padre de Cuca y Pepe Castán nos subía en un defender por el antiguo camino de los Baños. Creo que mi pasión por el Camel Trophy nació en ese camino, con puentes de madera en los que había que apuntar bien para no terminar en el río, roderas infernales, zanjas, rocas, todo tipo de animales, sarrios, zorros, miles de insectos, toda una aventura que tenía parada obligatoria para buscar setas, moras, fresitas, una pequeña maravilla.

¿Qué es lo mejor para ti del Valle de Benasque?

La sensación de ser parte de la naturaleza, el levantar la mirada y que nunca termine el Valle, como se funde la montaña, cielo, lagos y ríos.

¿En qué época del año te gusta más?

Disfruto todo el año, quizás más en Verano y en Invierno. Pero todos los colores del otoño y la cantidad de vida de la primavera no tiene precio.  Lo fantástico de Benasque es que da igual la época del año que escojas, siempre aciertas.

¿Qué actividades recomiendas hacer por el Valle de Benasque?

Recomiendo caminar, por todos los rincones, subir y bajar picos, tener unos esquís a mano para que te ayuden a disfrutar del invierno, donde el Valle se convierte en una pequeña maravilla cubierto de nieve.

Si te gusta montar en bici hay unas rutas alucinantes, no te las terminas, hacia cualquiera de los cuatro puntos cardinales encuentras un camino que recorrer. El agua, los barrancos son otra opción y para rematar la jugada siempre hay una pared para escalar.

Hace ya unos cuantos años que cuando miras al cielo ves unos cuantos valientes con sus parapentes, así que también tenemos cubierta esta parte, no nos olvidamos del cielo para hacer actividad.

Por cierto, que a lo que no se animen a subir y bajar, siempre está la buena cocina de los restaurantes de Benasque en donde se come de lujo.

¿Qué anécdota recuerdas con más cariño de tus estancias en el Valle?

Son tantos años en Benasque que creo que me ha pasado de todo, recuerdo que en 1980 se estrenó la película de El Resplandor de Stanley Kubrick, ese verano subieron a los Baños unos señores que se dedicaban a grabar supuestas voces de espíritus. Yo andaba por las noches, por los largos pasillos del hotel asustado pensando que en cualquier momento me aparecerían las gemelas de la peli, nunca sucedió, por suerte, jajaja.

¿Qué pueblo, lugar, ibón, etc recomendarías que no hay que dejar de ver en el Valle de Benasque?

No tengo un único lugar preferido, tengo muchos. Creo que esto es lo que hace tan especial todo ese entorno que siempre es capaz de sorprenderte. Descubrir cada rincón es mágico. Desde la primera vez con cinco años, hasta hoy, siempre encuentro cosas nuevas, lugares distintos.

¿Cuál es su lugar/rincón favorito del Valle de Benasque? ¿Cómo animaría a venir al Valle de Benasque a alguien que no lo conozca?

A todos los que les apetezca disfrutar de un lugar único, de buena gente, de comida excelente y sobre todo de algo muy necesario en estos días, PAZ. Benasque te recarga las pilas y el cuerpo de buena energía de buen rollo y consigue hacerte olvidar toda la carga que llevamos a diario en nuestros trabajos, con nuestras familias... para mi es la mejor terapia con las mejores vistas y el aire más puro.

¿Algo más?

Quiero terminar compartiendo dos cosas mágicas, el silbido de las marmotas mientras caminas por alguna senda cerca de donde ellas tienen sus madrigueras. Y la primera vez que vi un grupo de sarrios brincando de un lado a otro por una ladera, me fascinó esa imagen.