¿Qué es el Valle de Benasque?

Destino turístico de referencía en el Pirineo Aragonés

La oscuridad que se ve dentro del estrecho congosto de Ventamillo es el último obstáculo que se debe salvar para entrar, por el sur, al gran valle pirenaico: el Valle de Benasque. Sobre el lugar que ocupaba hace miles de años un enorme glaciar se ha formado un valle lleno de naturaleza y vida donde sus gentes tienen ese sentimiento de pertenencia a un lugar especial, verde en verano y blanco en invierno, pero siempre espléndido en su entorno y dinámico en su día a día.

La espléndida naturaleza del valle de Benasque lo convierte en un espacio ideal para disfrutar de la actividad al aire libre durante todo el año. Las elevadas cumbres cubiertas de nieve en invierno, perfectas para gozar del esquí, también son en verano un paraíso que invita a disfrutar del entorno.

Junto al deporte de élite para montañeros y atletas, el valle ofrece una completísima red de senderos y caminos para recorrer a pie o en bicicleta de montaña a través de frondosos bosques y hermosas vistas. Aprovechando su espectacular orografía, los más osados pueden aventurarse por sus cristalinas aguas o dejarse llevar por las corrientes de aire practicando vuelo libre.

El Aneto, la montaña más alta del Pirineo con sus 3.404 metros, es un pico imprescindible para los montañeros y un emblema del Valle de Benasque. 

El Valle de Benasque, centro y corazón del Pirineo, alberga el mayor número de cimas de 3.000 metros de altura de los Pirineos, distribuidos en tres grupos de picos en torno a los macizos de la Maladetas, Posets y Perdiguero. Las cimas que presentan más posibilidades y escaladas por distintas vías son las de las Agujas de Perramó (2.550) si bien existen cantidad de picos muy atractivos para los montañeros como las Tucas de Ixeia, Turmo, Batisielles, pico Jean Arlaud, aguja de la Paúl, pico de Bardamina, pico de Crabide, pico de Gías o pico Perdiguero.

Más allá de las competiciones en alta montaña o la ascensión a los colosos del Valle de Benasque, los amantes de la naturaleza pueden elegir entre un sinfín de maneras de disfrutar de uno de los enclaves naturales privilegiados de la Península. Senderos GR y PR , serpentean por estos bellos parajes en una red de itinerarios peatonales señalizados, formados por la conexión de sendas, caminos, veredas y pistas. Estas rutas invitan a disfrutar de la naturaleza y paisaje a cualquier edad.

Junto a quienes optan por recorrer estos recoletos senderos a pie, transitan los aficionados a la bicicleta de montaña. En el Valle de Benasque, existen innumerables rutas de BTT dotadas de señalización vertical. Los grados de dificultad varían y, a buen seguro, todo el mundo encontrará el más adecuado a sus necesidades.

En la estación de Esquí de Cerler también se vive la montaña en verano y, junto a los telesillas, se ha acondicionado una red de senderos que permiten disfrutar de hermosas vistas y distintos grados de dificultad en una sendas que pueden recorrerse a pie o en bicicleta de montaña.