Monumentos Naturales de los Glaciares Pirenaicos

Los trece glaciares Pirenaicos, conservados en los Macizos de Posets, de Perdiguero y de la Maladeta, llevan años seduciendo a montañeros, fotógrafos y amantes del Pirineo. atraídos por los colores blancos y grises de estas masas de hielo, e incluso, por sus tonos rojizos cuando se son impregnadas por el polvo sahariano arrastrado por el viento.

En el Pirineo del Valle de Benasque se conservan hasta trece masas de hielo permanentes testigos de las eras glaciares que tuvieron lugar hace más de 45.000 años. Estos bellos reductos del frío, de un excepcional valor paisajístico y científico, fueron declarados en 1990 por Monumentos Naturales por el Gobierno de Aragón con el fin de favorecer su conservación dada su excepcionalidad.

Como ocurre en los glaciares de otras partes del mundo, estas masas de hielo se formaron durante miles de años por la acumulación y compactación de las sucesivas capas de nieve, que en zonas como las de Benasque llegaron a alcanzar los quinientos metros de altura. Pero con el fin de la era glaciar su retroceso ha sido paulatino y su erosión ha sido el elemento que ha ido modelando el paisaje del Pirineo, tal como lo disfrutamos hoy, dando lugar a los circos glaciares, las crestas, los valles y las cubetas sobre las que se expanden las aguas de los ibones.