360º de Montañas

Unas vistas que enamoran

Si algo llama la atención de la estación, son sus increíbles vistas. Unas vistas que enamoran... porque son únicas. Y en verdad lo son, porque la estación se levanta a los pies del Pirineo más abrupto  y elevado, con las cumbres más altas de toda la cordillera rodeándola.  Afortunadamente, hay balcones desde los que podemos asomarnos a tanta belleza y admirarla, sin quitarnos los esquís.

Desde el collado del Sarrau, a 2.320 metros de altura, en la confluencia de los dos grandes valles de la estación, se extiende un imponente cordal de cimas. Trescientos sesenta grados llenos de montañas. Desde el Pico Gallinero, máxima cota de la estación, hasta la sierra de Chía pasando por el Posets, las Tucas de Ixeia, el Margalida... muchas de ellas por encima de los tres mil metros, todas formando un auténtico mar... de montañas. Una destaca por encima de las demás: Es el Aneto, que se eleva hasta los 3.404 metros de altitud. Es la más  grande del Pirineo y junto con sus vecinos Maladeta, Maldito y Tempestades forma una grandiosa muralla de roca y  nieve de impresionante belleza y magnitud.


Durante años ha latido en Cerler el anhelo de enmarcar estas vistas tan privilegiadas, de "atrapar" estos paisajes, que son bandera y corazón de la estación.

La voluntad de el azar se aliaron y se cristalizó el proyecto, envuelto en un armazón de hierro de casi dos metros de altura. Un gran corazón en el que cabían muchas de las maravillosas vistas de la estación y un hashtag #CerlerEnamora, para seguirlas en las redes sociales.

Mirando a través de ese mismo corazón, cruzando valles, se divisa el Rincón del Cielo. Allí la mirada se pierde hacia el horizonte que se extiende al sur, hacia la imponente silueta del Turbón y su atmósfera mística. También le llaman Morada de Brujas, en honor a antiguas historias de aquelarres sucedidos en sus faldas. De aquello solo le queda el encanto y el hechizo del panorama que lo rodea: las empinadas laderas de la cara sur del pico Gallinero se hunden hacia el valle, mientras que la sierra de Chía se levanta hasta los 2.500 metros de altura, en una formidable atalaya que vigila las montañas de Cerler y el macizo del Posets-Maladeta.


Los tresmiles se suceden, flanqueandos por montes de menor altura pero igual belleza. Los Eristes, el Posets, las Tucas de Ixeia, el Pico Cerler, al fondo las muralla del Aneto.... atributos no le faltan a este rincón, el predilecto de muchos de los esquiadores de Cerler.

Esta temporada podrán disfrutar de sus paisajes cómodamente sentados en un banco. Un banco con las mejores vistas.... del Pirineo (porque la sdel mundo se las dejamos al de Loiba, en Galicia #MiradoresDeCerler.